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  • Luis Marty

Mantener la pasión por el tenis

¡Hola proactiv@s!


Supongo que la mayoría de vosotros, salvo que seáis sanitari@s, cajer@s de supermercado, policías o cualquier otra profesión que requiera vuestra presencia física en esta complicada y dura situación, os encontraréis aislados en casa como consecuencia del coronavirus. Espero que esta lectura contribuya a mejorar vuestro estado de ánimo y a mantener la mente distraída durante un rato.


Quizá ahora es momento de empezar a apreciar todo aquello que, en circunstancias normales, podríamos estar haciendo ahora. Aunque solo llevamos unos días desde que se decretó el estado de alarma, hay actividades cotidianas que normalmente vemos y vivimos como rutina, aburrimiento, obligación. Algunas de estas tareas a veces incluso nos producen malestar, como tener que ir a trabajar, a clase, a entrenar, etc. Ya empezamos a echar de menos algunas de estas tareas...


Por otro lado, seguramente estos días nos están sirviendo para descansar, hacer cosas que normalmente no hacemos por falta de tiempo o energía (leer, ver películas tranquilamente, disfrutar viendo la puesta de sol desde la ventana o mientras se pasea al perro, quien lo tenga, hacer tareas domésticas pendientes, CHARLAR, etc) y reflexionar acerca del ritmo frenético que solemos llevar en circunstancias normales. Por tanto, como ya he comentado otras veces, todo depende del color del cristal de las gafas con el que queramos ver la situación. ¿Veo un vaso medio lleno o medio vacío?.


Bien, mi reflexión durante estos días ha ido encaminada sobre todo a un tema que me fascina: la pasión. Considero la pasión uno de mis valores fundaMENTALES ante la vida. Es la gasolina que me proporciona la energía necesaria para dar el máximo de mí en todo lo que hago a lo largo del día.


¿Qué es la pasión? ¿Perjudica o beneficia a los deportistas?


La pasión ayuda a los deportistas, tanto a nivel profesional como de base, a mantener la ilusión y las ganas por mejorar y disfrutar del deporte en cuestión en el día a día. También es interesante plantearse qué aportaciones le puedo hacer al deporte que amo, tales como ayudar a otros a mejorar su tenis, hacer clinics, pensar propuestas de mejora para mejorar nuestro deporte, etc. No obstante, es necesario modular el nivel de pasión para lograr un equilibrio emocional y personal adecuado y sostenible en el tiempo, ya que si no, se puede volver en nuestra contra, haciendo que lleguemos a aborrecerlo o incluso odiarlo.


El origen del término pasión es latino (passio) y tiene, a priori, una connotación negativa: "padecer una perturbación o afecto desordenado del ánimo". En la Antigua Grecia, el célebre filósofo Aristóteles afirmó que la pasión es buena y ayuda, siempre y cuando venga acompañada de pensamientos racionales provenientes del intelecto. Es decir, que la pasión no ha de cegar nuestra capacidad de razonar, sino que debemos lograr un equilibrio entre pasión y razón. La pasión mal entendida o llevada al extremo puede desembocar en fanatismo y euforia, lo cuál no ayuda al deportista a alcanzar el equilibrio mental-emocional necesario para rendir a su máximo nivel.





Lo que yo extraigo de esto es que si sentimos pasión por algo, en este caso por un deporte como el tenis, ésta nos puede ayudar a mantener la ilusión, las ganas de mejorar y la energía para continuar practicándolo y disfrutándolo durante mucho tiempo. No obstante, si esa pasión se torna en obsesión u obligación, pasaremos al otro extremo, que es disminuir nuestro rendimiento e, incluso, odiarlo.


Un ejemplo puede ser lo que le sucedió al gran ex-tenista estadounidense Andre Agassi que, entre otros logros, llegó a ser el número uno del mundo y a ganar los torneos más importantes del mundo del tenis. En su libro autobiográfico "Open" él mismo cuenta cómo su padre le hizo "odiar el tenis con una oscura y secreta pasión". Según el mismo ha contado, su padre, al detectar que el pequeño Andre tenía unas habilidades innatas para jugar al tenis, le obligaba cada día a entrenar muchas horas con una gran intensidad en pos de convertirlo en tenista profesional. Y lo consiguió, pero, ¿a qué precio?.



Agassi ha aclarado en varias ocasiones que a él le siempre le fascinó el deporte del tenis y que disfrutó mucho durante algunas etapas de su etapa profesional como tenista. No obstante, el hecho de pensar que no fue él el que escogió dedicarse a ser tenista, sino su padre, es lo que le produce malestar y tristeza. La pasión de su padre por este deporte hizo que Andre llegase a odiarlo. ¿Quién sabe si, en lugar de obligarle, le hubiera preguntado si quería dedicarse a ello, Andre se lo hubiera tomado de forma diferente? ¿Habría decidido ser tenista? ¿En lugar del carácter rebelde que tenía cuando empezó a destacar habría tenido una forma de ser y de actuar mucho más templada y tranquila? Nunca lo sabremos.


Algo parecido le sucede al tenista kazajo Alexander Bublik, aunque él, a diferencia de Agassi, no ha dicho que sus padres u otra persona le hayan obligado a dedicarse al tenis. Bublik afirmó que "odia el hecho de ser tenista", aunque le guste mucho el deporte del tenis. Esta afirmación, que suena paradójica y contradictoria, cobra sentido tras analizarla un poco más a fondo. Una cosa es sentir pasión por un juego que te ayuda a evadirte de otros pensamientos; que hace que los neurotransmisores de tu cerebro segreguen sustancias que producen felicidad y bienestar, como la dopamina y las endorfinas; que simplemente te gusta hacer cuando te apetece.


Otra cosa bien distinta es, o puede llegar a ser para algunos, hacer de aquello que te apasiona tu profesión. ¿Qué supone esto? Que vivas con la presión de conseguir resultados para mantener tu ranking. Que dependas de dichos resultados para conseguir ingresos. Que tengas que viajar cada semana, te guste o no. Que debas jugar prácticamente cada día, te apetezca o no, te encuentres al 100% o al 50%. Que debas atender tus obligaciones con los organizadores de los torneos, fans, medios de comunicación, etc.


Como suele pasar, esto también depende de cada persona y del punto de vista con el que veas la situación. Si tu pasión por el tenis es mayor que cualquier otra cosa y anhelas ser tenista (con todo el esfuerzo, sacrificio, compromisos e incertidumbre que conlleva) por tu propia convicción, lo mejor es aprender a ver todo lo que conlleva de otra forma.


Pautas a seguir para testar tu nivel de pasión, regularlo y, en su caso, mantenerlo


Aquí van algunas pautas que te ayudarán, tanto si eres tenista de competición como de base, a reestructurar tus pensamientos y a educar tus emociones para mantener un nivel óptimo de pasión en tu día a día sin renunciar a disfrutar del tenis cada día:


  • En lugar de ver las horas de entrenamiento como una rutina insoportable y a estar pensando todo el rato que quieres que acabe, te animo a que lo veas como una oportunidad para ser más consciente de tu cuerpo y de tu mente. Cuando entrenes, identifica los pensamientos que están limitando tu rendimiento e intenta cambiarlos por otros más positivos. Recuerda que todos tenemos un juez interno (la voz crítica) y un niño interior (que actúa de forma espontánea, observando, investigando y simplemente actuando). Mantén ocupado a tu juez interno observando tus pensamientos y con imágenes claras precisas sobre ti mismo realizando los movimientos de tu cuerpo.


  • Céntrate en tus movimientos corporales. Esto no quiere decir que intentes controlar todos tus músculos en cada movimiento, pero sí que tengas una imagen clara de tu cuerpo y que la proyectes en tu mente para proporcionarle la información necesaria de modo que tu cuerpo la lleve a cabo con la mayor precisión posible. Esto es mucho más útil que darte órdenes, lo cuál hace que te tensiones y bloquees.


  • Visualízate antes de entrenar y/o competir. Con dedicar unos minutos a cerrar los ojos e imaginarte realizando los movimientos de cada golpe es más que suficiente para que tu mente copie dicha información y la reproduzca a continuación de forma automática para ayudar a tu cuerpo a hacerlo. Si la imagen que elijas te hace sentir una emoción intensa, esto te dará más energía positiva. Así tú podrás utilizar la energía necesaria en concentrarte, disfrutar y rendir al máximo, focalizando en el momento presente.


  • Lleva un pequeño diario. Busca un momento del día en el que tengas unos minutos para plantearte preguntas del tipo: en una escala de 0 a 10, ¿cuánto he disfrutado hoy del entrenamiento o en el partido?, ¿qué he aprendido en el mismo?, ¿de qué me ha servido de cara a conocerme más a mí mism@?, etc. Te aconsejo no hacerlo justo después de entrenar o de un partido, ya que las emociones están aún a flor de piel y esto puede condicionar tu modo de ver la situación y, por ende, tus respuestas


  • Anota en un papel los pros y los contras de jugar al tenis. En una columna los pros y, al lado, los contras. Tanto si compites en tenis a alto nivel, como si solo lo haces como hobby o en cualquier otra situación, este ejercicio te dará información valiosa que te hará replantearte el punto en el que te encuentras, así como hasta dónde debes llegar en relación a tus hábitos y pensamientos en tu día a día en relación al tenis.

Si solo ves pros, quizá es indicativo de que te estás obsesionando con el tenis o que no estás siendo realista. Ojo, que yo no creo que ver las dificultades u obstáculos como contras que nos hacen crecer y pasar al siguiente nivel signifique ser negativo, sino realista y necesario. Si, por el contrario, solo has anotado contras, plantéate si estás viendo tu situación con las gafas adecuadas.


  • Cuando te sientas saturad@ por llevar mucho tiempo entrenando, compitiendo, viendo tenis, etc, simplemente haz un pequeño parón. Ten en cuenta que este deporte es muy bonito y completo, pero también muy exigente a nivel físico y mental. Dedícate a otras cosas durante unos días, descansa y deja el tenis "en barbecho" por un tiempo.

Eso sí, fija una fecha de vuelta para no desconectar del todo, ya que de lo contrario este período podría prolongarse demasiado en el tiempo, haciendo que perdieras el interés y la pasión por el tenis. Antes de volver, pregúntate qué es lo que más echas de menos del tenis.


Y hasta aquí el artículo de hoy. Espero que, ya seas jugador/a, entrenador/a o aficionad@, su lectura te haya servido para hacer una mirada introspectiva, aprender algo sobre ti y mejorar.


Si quieres enriquecer este post con comentarios al hilo del mismo, por favor, ¡anímate a ello!


¡Un fuerte abrazo y mucho ánimo con el encierro!


¡Seguimos avanzando juntos!






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