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  • Luis Marty

Los días épicos del deporte en los que David venció a Goliat: la auto-confianza

Actualizado: feb 1

Si te apasiona el deporte, seguramente te habrá resonado el título. Se trata de jornadas épicas, que te hacen vibrar, que crean afición y que se quedan grabadas a fuego en tu memoria para siempre. Son momentos cuyo guión es digno de una película de Hollywood y el final parece estar ya escrito de antemano en beneficio del favorito pero resulta que, finalmente, éste no se cumple según el guión. ¡La magia del deporte en estado puro!



Más allá de lo que nos hacen disfrutar (y también sufrir) esos momentos, lo interesante es fijarse en los aprendizajes que éstos nos dejan. La huella que nos queda tras vivir con intensidad estas jornadas no solo sirve para el plano estrictamente deportivo, sino también a nivel personal y, en casos como el mío, también en lo personal, al guardar las tres dimensiones una relación tan estrecha.


Seguramente a ti, al igual que a mí, te están viniendo a la memoria algunos de estos momentos épicos, como la final de basket de los JJOO de Londres 2012, cuando España plantó cara y a punto estuvo de ganar a la todopoderosa selección estadounidense de Kobe Bryant contra todo pronóstico; cuando Rafa Nadal derrotó al maestro Roger Federer en la final de Wimbledon en 2008 tras casi 5 horas de lucha sin cuartel; la irrupción y posterior consagración de Carolina Marín como una de las mejores jugadoras de la historia de un deporte de tradición asiática, como el bádminton; o la final de la Eurocopa de fútbol de 2008, en la cuál España se impuso en un gran partido a Alemania, que era la gran favorita para ganar el campeonato. En estos escenarios se suele decir que se compite y se gana más con el corazón que con la táctica o la técnica, siendo determinantes factores como la confianza, la fluidez (el flow) y la fortaleza mental.


Yo tengo algunos de estos recuerdos muy presentes en mi mente. Dado que el tenis es mi deporte favorito, me centraré en grandes momentos del mismo. Recuerdo muy bien uno de esos partidos épicos de Roland Garros, uno de los 4 torneos más importantes del tenis (denominados Grand Slam), que hicieron que el deporte en general y el tenis, en particular, pasaran de gustarme a ser mi gran pasión y una filosofía de vida para mí. Recuerdo un día primaveral en el que llegué a casa después de clase (por aquel entonces estaba cursando 8º de E.G.B), encendí la tele, puse la 2 de TVE y me puse a ver el partido. Pensé que sería interesante verlo para aprender algo que luego pudiera utilizar yo mismo en la pista.


Era mayo de 1997 y el ya por entonces bicampeón de Roland Garros, Sergi Bruguera, de vuelta a su mejor nivel tras un par de temporadas no muy buenas para él, tumbó a uno de los jugadores más en forma esa temporada (no en vano era el número 2 del mundo): el norteamericano Michael Chang. ¡Dos ex-campeones de Roland Garros frente a frente!. Se trataba de un partido correspondiente a la ronda de octavos de final del torneo, en el cuál Chang empezó tomando ventaja, ganando con relativa facilidad el primer set por 6/3 y poniéndose por delante en el segundo.


La confianza del americano en los primeros compases del partido era más que evidente, neutralizando el juego de Sergi en todos los aspectos y no dándole opción de entrar en el partido. Unos meses antes Chang se había quedado a las puertas de la final del primer Grand Slam de la temporada, el Abierto de Australia (perdió en semis con Carlos Moyá, revelación del torneo) y se le notaba en la cara que tenía hambre de victoria. No obstante, la garra y el carisma de Sergi a mediados del segundo set comenzaron a imponerse a la potencia y solidez de Chang, que acabó cediendo el partido ante el español, quien fue incrementando su consistencia y solidez desde el fondo y variando su juego con inteligencia desde mediados del segundo set.


Lo que más poso me dejó de ese partido fue la actitud de lucha y entrega de Sergi desde el principio, así como su nivel de concentración y su capacidad para ir de menos a más y no perderle la cara nunca al partido. A pesar de que Chang era el gran favorito para ganar ese encuentro y seguir avanzando rondas en el torneo, fue Sergi quien se llevó el gato al agua, alcanzando la gran final, que perdería ante "Guga" Kuerten. El carismático brasileño fue el campeón contra todo pronóstico y encarnando el papel de David venciendo a Goliat, no solo en la final ante Sergi, sino también en partidos previos cuando derrotó al que era el actual campeón, Yevgeny Kafelnikov y al ex-campeón del año anterior, Thomas Muster.

Sergi destacó después del partido con Chang que su capacidad para confiar en sí mismo durante este encuentro fue una de las claves de su victoria en cuatro sets (3/6 6/4 6/3 y 6/4). El trabajo de preparación que tuvo que hacer Sergi en este sentido, no solo antes del partido, sino desde antes de que comenzara el torneo, fue espectacular.


Aquí te dejo un enlace por si quieres ver los highlights de este partido:



También recuerdo con nostalgia un partido de octavos de final del Abierto de Australia de tenis de 1998, que enfrentó al mítico Andre Agassi, uno de los mejores tenistas de la historia, con Alberto Berasategui, gran jugador, ex-número 7 del mundo, que había ganado en rondas previas a grandes jugadores como Andrei Medvedev o el ídolo local Patrick Rafter.


El partido prometía y, aunque según las credenciales de ambos, Agassi era el gran favorito, Alberto venía jugando muy bien y tenía sus opciones. En aquella ocasión Agassi, que estaba con hambre de triunfo tras un par de temporadas no muy buenas para él, no sólo en lo deportivo sino también en lo personal, empezó arrasando a Alberto, ganando los dos primeros sets fácilmente por un doble 6/3. No obstante, Alberto esperó, paciente, su oportunidad y, en cuanto su rival empezó a mostrar síntomas de cansancio en el tercer set, las aprovechó. Se llevó los 3 sets siguientes y el partido en una exhibición de buen juego, concentración e inteligencia para sorpresa de todos (o casi todos). Los highlights del partido, por si quieres rememorarlo:



No se debe vender la piel del oso antes de cazarlo, debió pensar Brook Shields, ex-mujer de Agassi, al ver que lo que a priori parecía que iba a ser un partido fácil y rápido para Andre, se acabó convirtiendo en una jornada maratoniana con final pésimo para el de las Vegas. Y es que Alberto escuchó a Brook decirle a su marido antes del partido que acabase pronto para salir a cenar. Esta anécdota nos deja un buen aprendizaje aquí, para quien quiera verlo.


Volviendo al partido, el tenista vizcaíno mostró durante el mismo que su nivel de confianza estaba altísimo, lo cuál también se vio reflejado en su lenguaje corporal y en su mirada. Tuve la suerte de entrevistar a Alberto durante el confinamiento que tuvimos que hacer en España en 2020 por el covid, y le pregunté cómo vivió él este partido en primera persona. Aquí tienes la entrevista, por si quieres verla entera:



En esta entrevista Alberto destacó como clave principal para construir este triunfo ante Agassi el nivel de confianza que tenía en ese momento. El hecho de haber realizado una gran pretemporada en unas pistas ultrarrápidas en Barcelona para preparar el torneo le dio la paz interior de haber "hecho los deberes" e ir bien preparado, lo cuál te da la dosis de confianza necesaria para afrontar la competición con las máximas garantías de rendir al máximo, independientemente de los resultados cosechados.


También habló del orden. Cuando preparas una competición o, en este caso, una temporada, de forma concienzuda, rigurosa, siguiendo unas rutinas, poniendo el foco en la competición, tanto fuera como dentro de la pista, estás entrenando tu mente y preparándola para el momento en el que vayas a competir. Esto le aporta orden, seguridad y estabilidad a tu mente.


Recuerda que la confianza también se entrena. Algunas recomendaciones al respecto:


- Cuando vayas a afrontar algún reto complicado, piensa en otras situaciones parecidas que hayas vivido en el pasado y que hayas superado con éxito. No tienen porqué ser situaciones en las que hayas acabado ganando o consiguiendo el objetivo que te proponías, pero sí que hayas tenido la satisfacción de haber hecho lo que correspondía y llevando a cabo todo lo que dependía de ti.


- Cada vez que estés entrenando y realices acciones o pensamientos que te acerquen a tu objetivo, celébralo con un gesto (apretando el puño, por ejemplo) o con una frase positiva (un "vamos"), reconociéndote el mérito correspondiente. No tiene por qué ser en voz alta, ya que es.


- Dándote autoinstrucciones para recordarte lo que te habías comprometido a hacer. Por ejemplo, después de hacer un ejercicio en pista, hacer tus rutinas y decirte: "un traguito de agua y a seguir" o después de una serie no muy buena: "venga, desconectamos, vemos qué podemos mejorar y a seguir". Esto te ayudará a hacer un reset, poner el contador a cero y volver al entreno o a la competición con energías renovadas.


- Al terminar tus entrenamientos, anota en un papel 3 aspectos positivos de ese entreno, poniendo foco en tu propio rendimiento, así como 1 aspecto en el que hayas detectado que tienes margen de mejora, incluyendo al menos una acción que vas a llevar a cabo para corregirlo. Es conveniente que esto lo hables con tus técnicos.


Espero que te sirva!!


Un saludo y a seguir disfrutando del deporte!!

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