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  • Luis Marty

La resiliencia en el deporte y en la vida

¡Hola!


Hoy dedico esta entrada a un tema muy recurrente en general, en el día a día de cualquier persona y, en particular, en el mundo del deporte: la resiliencia.


Según la RAE, esta se define como la "capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado de situación adverso". Aquí me centraré en los que para mí son los dos elementos claves de esta definición: adaptación, agente perturbador o situación adversa.


Capacidad de adaptación


Esta habilidad o soft skill, término muy común en el mundo empresarial, es cada vez más necesaria a nivel cultural, profesional y, por supuesto, también en el deporte. En cuanto al área profesional, la capacidad de adaptación es un requisito que cada vez se considera más importante para las empresas, de cara a reclutar candidatos para cualquier puesto. La importancia de esto radica en que los entornos empresariales cada vez son más cambiantes. Esto requiere que los empleados sean dinámicos, con gran capacidad para adaptarse constantemente a equipos de trabajo nuevos, así como a sistemas de trabajo y condiciones laborales diferentes. Para lograr esto, los trabajadores que quieran seguir evolucionando dentro de la empresa y, en muchos casos, incluso mantenerse en la misma, deben adaptarse y sobreponerse a situaciones complejas. Algunos ejemplos de esto podrían ser cambios en el método de trabajo de la compañía (por ejemplo: aprender a manejar un programa informático nuevo), tratar con compañeros con puntos de vista diferentes en cuanto al trabajo, incompatibilidad de carácter con ellos o nuestros superiores o cambio de condiciones laborales (horarios, viajes, retribución, etc) por circunstancias sobrevenidas.


Esto lo podemos extrapolar también al área académica. Los estudiantes también han de ser capaces de adaptarse, ya que el mundo cambia prácticamente a diario, por lo que han de actualizar sus conocimientos y habilidades regularmente para seguir aprendiendo y evolucionando.

En el mundo del deporte también es necesario desarrollar la habilidad de adaptarse a diversas situaciones y entornos. En los deportes de equipo, como el fútbol y el baloncesto, hay que aprender a adaptarse diversos factores, como el entrenador (su estilo, sus métodos de trabajo, su criterio, etc), los compañeros, la filosofía del equipo, el club, etc. En los deportes individuales, como el tenis, los deportistas también deben adaptarse constantemente a factores tales como las condiciones climatológicas (humedad, calor, frío, etc), a la superficie de juego (tierra batida, cemento), al entrenador, etc. Asimismo, los deportistas han de mantener una mentalidad abierta ante los cambios en función de cómo juegue su rival. Aunque un deportista o equipo se mantenga fiel a su estilo, no sería lógico que aplicase la misma táctica contra todos sus rivales, sino que, dependiendo de los recursos que tenga disponibles y de cómo juegue su contrincante, planteará el choque de una forma determinada.


Agente perturbador o situación adversa


¿Cuál es el agente perturbador con el que convivimos cada día? Nuestros propios pensamientos negativos. La mente inconsciente se va programando en cada persona fundamentalmente desde que nace hasta que cumple los 7 años de edad. Esto quiere decir que, en función de todas aquellas conductas y patrones de pensamiento que hemos absorbido de nuestro entorno en esos primeros años de edad determina gran parte de nuestros pensamientos y acciones diarias cuando somos adultos.




Algunos ejemplos de factores a los cuáles deben sobreponerse los deportistas son:


  • Derrotas. A nadie le gusta perder, obviamente. Las derrotas producen frustración y tristeza. Es necesario pasar ese "mal rato" para que la mente asimile todo lo que ha sucedido durante la competición y aceptar la derrota. En ocasiones sucede que intentamos sustituir la tristeza que sentimos por enfado o rabia. En este caso, el enfado sería una emoción falsa a la que recurrimos para evitar el malestar y la tristeza producidos por la derrota. Al hacer esto no estamos pasando el proceso necesario de frustración que la mente necesita para aprender de la derrota y, por ende, no evolucionamos, sino que sufrimos inútilmente.

  • Lesiones. Las lesiones también producen frustración, rabia, impotencia, desmotivación y tristeza. Cuanto mayor sea la capacidad de ser resiliente, antes nos recuperaremos de la lesión y no solo eso sino que, además, volveremos con más fuerza y motivación aún para volver a competir o a emprender nuestros proyectos. ¿Cuántas veces hemos visto a Rafa Nadal lesionarse y volver a competir tras una lesión con más ganas y fuerza que antes de caer lesionado?

  • Factores psicológicos. La falta de confianza, ansiedad, miedo, tristeza o depresión por temas personales (pérdida de un ser querido, problemas con la familia o amigos, etc) también pueden hacer que nos vengamos abajo y que tengamos la tentación de dejar de luchar por nuestros sueños. Ni que decir tiene que aquí la resiliencia también es fundamental.

  • Aspectos profesionales. En el caso de deportistas de élite, la presión de los medios de comunicación, sponsors, etc, también son factores a tener en cuenta en este sentido.


Claves para ser más resilientes:


  • Aceptar que después de una derrota deportiva, fracaso académico o traspies profesional, es necesario pasar una etapa de tristeza que permita a la mente buscar soluciones. Es un mecanismo de supervivencia de nuestra mente. Tomemos distancia de la situación, desconectemos en la medida de lo posible de la misma y, tras un tiempo de reflexión, analicemos lo que pasó, busquemos soluciones, establezcamos planes de acción y volvamos a la carga

  • Escribir o reproducir en voz alta (si podemos grabarnos a modo de relato o contárselo a alguien, mejor) lo que sentimos

  • Busquemos el lado positivo de la situación. Plantéate si estás mirando la situación con las lentes de ver el mundo de forma positiva o con las de verlo de forma negativa. En cuanto a los factores negativos, ¿cómo puedes aprovecharlos para avanzar en la dirección que tú quieres?

  • Simulaciones sobre el terreno. Trata de exponerte a situaciones similares a aquellas en las que se produjo la derrota. Por ejemplo, si perdiste un partido de tenis en el tie break tras ir ganando por 5/1, ve a la pista donde jugaste e imagina que estás allí. ¿Qué pensamientos tenías? ¿Cómo era tu diálogo interno? ¿Qué sentiste?


Bien, hasta aquí el post de hoy. ¡Espero que te sirva!


¡Un abrazo y muchas gracias por leerlo!


¡Seguimos aprendiendo juntos!


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